La reubicación suele estar asociada al cambio: nuevos roles, nuevos lugares, nuevas experiencias. Pero, ¿y si también pudiera ser una herramienta para generar un cambio positivo para el planeta?
Aunque el impulso normativo en torno a los objetivos climáticos fluctúa, la realidad sigue siendo la misma: la sostenibilidad continúa siendo crítica para las empresas que se preparan para el futuro. Cada decisión cuenta, cada emisión importa. Sin embargo, una de las áreas más pasadas por alto para lograr un cambio significativo se encuentra en un espacio inesperado: la estrategia de movilidad global.
Tradicionalmente, la reubicación internacional se ha considerado una función empresarial: una forma de mover talento, una necesidad operativa. Pero si miramos más de cerca, vemos algo más: una oportunidad única de influir no solo en dónde vive la gente, sino también en cómo vive. Al adoptar una visión holística de la reubicación, podemos redefinir su propósito y crear un futuro donde el crecimiento empresarial y la sostenibilidad ambiental no sean excluyentes.
Repensar la Reubicación
Las asignaciones internacionales son mucho más que un simple cambio geográfico: son un evento de vida significativo, donde casi todos los aspectos de la rutina diaria cambian a la vez. Desde el hogar y el vecindario, hasta el idioma, la cultura, las personas y el lugar de trabajo. Esta disrupción, conocida en la ciencia del comportamiento como discontinuidad de hábitos, crea una oportunidad poco común para romper patrones antiguos y construir nuevos. Investigaciones del profesor de psicología social Bas Verplanken demuestran que durante transiciones vitales importantes, las personas están mucho más abiertas a formar nuevos hábitos, lo que convierte a la reubicación en el momento ideal para introducir prácticas sostenibles.
Aquí es donde la industria de la movilidad global tiene un gran potencial. Muy a menudo, el enfoque se centra únicamente en la logística del traslado: los vuelos, el embalaje, el transporte de bienes. Pero el traslado es solo el comienzo de la asignación: es un ciclo completo. Pensar la reubicación de manera integral ofrece la oportunidad de convertirla en una fuerza a favor de la sostenibilidad.
Crear nuevos hábitos sostenibles durante una asignación puede no parecer un gran cambio. Pero sí lo es. Es como pasar del agua embotellada a una botella reutilizable. Un pequeño gesto puede parecer insignificante al principio, pero con el tiempo, el impacto se acumula. Día tras día, esa elección se convierte en parte de una rutina que ahorra recursos —y dinero— sin esfuerzo adicional. Con la reubicación sucede lo mismo: un solo traslado puede ser solo el punto de partida, pero si conduce a hábitos sostenibles duraderos, el impacto a largo plazo puede reducir significativamente las emisiones de carbono con el tiempo.
El traslado inicial puede tener una huella de carbono considerable, pero si promueve hábitos sostenibles duraderos —como el transporte ecológico o un estilo de vida consciente con la energía—, el impacto a largo plazo puede superar con creces el coste ambiental inicial. Con el acompañamiento adecuado, las personas desplazadas están mejor equipadas para tomar decisiones conscientes desde el principio. En Eres Relocation, lo vemos como nuestra responsabilidad: guiar tanto a las organizaciones como a los empleados reubicados hacia decisiones más sostenibles, convirtiendo cada traslado en un paso hacia un futuro más verde.
Incorporar la sostenibilidad en cada etapa
Integrar la sostenibilidad en la movilidad global no ocurre por casualidad; requiere un enfoque estructurado y estratégico. Uno de los primeros pasos es alinear las políticas de movilidad con los objetivos ESG. Estos cambios no solo benefician al planeta, sino que también ayudan a las empresas a medir y gestionar mejor las emisiones de Alcance 3 (Scope 3), que suelen ser las más difíciles de influir. Las organizaciones que integran la sostenibilidad en todos los aspectos de una asignación pueden pasar de simplemente cumplir con la normativa a liderar el camino como referentes sostenibles en su sector.
Pero no basta con cambiar las políticas; es fundamental ofrecer formación que ayude a las personas reubicadas a comprender la importancia de adoptar decisiones sostenibles y a reconocer el impacto que pueden tener. Al integrar la sostenibilidad en el programa de reubicación, se facilita que el empleado adopte comportamientos responsables sin necesidad de un esfuerzo adicional.
Sin embargo, el impacto real ocurre durante la asignación. Por eso, es fundamental elegir una empresa de relocación (Relocation Management Company, RMC) que priorice la sostenibilidad en cada etapa del proceso. En Eres Relocation, seleccionamos cuidadosamente a nuestros proveedores y nos aseguramos de que las opciones sostenibles sean la norma, no la excepción. A través de iniciativas como guías locales personalizadas que promueven servicios sostenibles —desde tiendas de muebles de segunda mano y bancos éticos hasta comercios zero waste y puntos de reciclaje—, y colaboraciones con socios afines como ExpatRide para fomentar el transporte de bajas emisiones, ayudamos a generar un cambio significativo en la movilidad global. Brindamos apoyo continuo y recursos durante toda la asignación, para empoderar a los empleados a tomar decisiones responsables incluso después de haber completado su mudanza.
Por qué el enfoque lump-sum no es suficiente
Las políticas de reubicación tipo lump-sum —muy populares por su simplicidad y flexibilidad aparente— a menudo van en contra de los objetivos de sostenibilidad. Al ceder todo el control al empleado reubicado, la organización pierde visibilidad e influencia sobre decisiones clave que impactan en el medio ambiente. Y en un momento ya de por sí estresante, donde el empleado gestiona una mudanza importante, es fácil que priorice la comodidad y opte por alternativas menos sostenibles.
En cambio, las políticas estructuradas brindan orientación y apoyo. Opciones ecológicas previamente validadas —como el alquiler de vehículos eléctricos o viviendas con mobiliario sostenible— garantizan que la responsabilidad ambiental sea una práctica estándar, no una idea de último minuto. Estos enfoques estructurados mejoran la experiencia del empleado, se alinean con los valores corporativos y permiten hacer seguimiento del impacto ambiental de cada traslado. Así se asegura que la sostenibilidad esté presente en el centro de cada movimiento global.
Avanzar con propósito
La movilidad global siempre ha sido una herramienta para ayudar a las empresas a crecer, competir y adaptarse en un mundo cada vez más interconectado. Pero ahora, también representa una vía poderosa para alcanzar los compromisos ambientales corporativos. Enfocar la reubicación de forma estratégica y holística puede fomentar prácticas sostenibles a largo plazo. Al romper hábitos antiguos y facilitar la adopción de nuevos —con el apoyo adecuado en cada etapa—, las organizaciones pueden transformar cada traslado en un motor de cambio ambiental positivo.
Al integrar la sostenibilidad en el recorrido de reubicación, las empresas pueden ofrecer mejores experiencias a su talento —mientras generan un impacto positivo en el planeta.